Cambiar de proveedor de hosting es una de esas tareas que se posponen durante meses. El miedo es siempre el mismo: que la web se caiga, que se pierdan correos, que los clientes lleguen a una página en blanco. La buena noticia es que una migración bien planificada resulta invisible para tus visitantes, y la mala es que una improvisada puede costarte dos días de ventas. La diferencia no está en la habilidad técnica, sino en el orden en que se hacen las cosas.

Esta es la checklist que seguimos nosotros en cada migración, ordenada exactamente como debe ejecutarse.

Dos días antes: preparar el terreno

El primer paso no toca el servidor, toca el DNS. Cada registro DNS tiene un TTL, un número en segundos que indica cuánto tiempo puede recordarlo Internet antes de volver a preguntar. Si tu TTL es de 24 horas, cualquier cambio tardará hasta un día completo en propagarse por todo el mundo.

Bájalo a 300 segundos al menos 48 horas antes de la migración. Así, cuando llegue el momento del cambio real, la propagación se completará en minutos. Este paso solo cuesta un clic y es el que convierte una migración de días en una de minutos.

El segundo paso es un inventario honesto de lo que tienes. Ficheros, base de datos, cuentas de correo con sus contraseñas, tareas programadas, certificados SSL, registros DNS personalizados, y cualquier integración externa que apunte a tu servidor por dirección IP. Ese último punto es el que más sorpresas da: pasarelas de pago, sistemas de facturación o aplicaciones móviles que hablan directamente con una IP que va a cambiar.

La copia que sí sirve

Haz una copia completa y, sobre todo, verifica que se restaura. Una copia que nunca se ha probado es una suposición. Restaurar la base de datos en un entorno de prueba y comprobar que la web arranca lleva veinte minutos y evita el peor escenario posible.

El día antes: montar y probar en paralelo

Aquí está el truco que más gente desconoce. Puedes tener tu web funcionando en el servidor nuevo y probarla a fondo antes de cambiar el DNS, usando el fichero hosts de tu ordenador. Añadiendo una línea con la IP nueva y tu dominio, tu navegador irá al servidor nuevo mientras el resto del mundo sigue viendo el antiguo.

Con eso puedes recorrer la web entera, hacer una compra de prueba, enviar un formulario, comprobar que las imágenes cargan y que los permisos de ficheros son correctos. Todo sin que ningún cliente note nada. Si algo falla, lo arreglas con calma y sin presión.

Aprovecha también para revisar la versión de PHP. Muchas migraciones fallan no por los datos, sino porque el servidor nuevo trae una versión más moderna que rompe algún plugin viejo. Es mejor descubrirlo ahora.

El día del cambio: la ventana corta

Elige la hora de menos tráfico, normalmente de madrugada o a primera hora del domingo. La secuencia es:

  • Congela los cambios en la web. Nada de publicar, ni pedidos manuales, ni tocar la base de datos.
  • Sincroniza por última vez los datos que hayan cambiado desde la copia inicial: sobre todo la base de datos y los ficheros subidos.
  • Apunta el DNS al servidor nuevo.
  • Comprueba desde varias redes distintas, incluido el móvil con datos, que la web responde en el sitio nuevo.

Con el TTL bajo que preparaste hace dos días, esta parte se resuelve en cuestión de minutos.

El correo merece atención aparte

La web es lo visible, pero el correo es lo que genera llamadas enfadadas. Durante la propagación, algunos mensajes pueden llegar al servidor antiguo y otros al nuevo. Por eso conviene mantener las cuentas activas en los dos sitios durante unos días, y revisar el buzón antiguo antes de darlo de baja. Nunca elimines cuentas de correo el mismo día de la migración.

La semana después: red de seguridad

No canceles el servidor antiguo inmediatamente. Mantenlo una semana como mínimo, apagado del DNS pero con los datos intactos. Si aparece un problema que nadie vio, tienes el original a mano.

Durante esos días revisa los registros de error del servidor nuevo, que suelen delatar rutas mal configuradas o permisos incorrectos que no dan la cara en una navegación normal. Sube el TTL de nuevo a un valor alto cuando todo esté estable, para aliviar tus servidores DNS.

Los tres errores que más veces hemos visto

Migrar el viernes por la tarde. Si algo se complica, te toca el fin de semana. El mejor día es martes o miércoles, con la semana entera por delante.

Olvidar las tareas programadas. Los cron que generan informes, envían recordatorios o sincronizan stock no se migran solos. Es el fallo que se descubre tres semanas después, cuando alguien pregunta por un informe que no llegó.

No avisar a nadie. Aunque la migración sea invisible, tu equipo debe saber cuándo ocurre. Si alguien detecta una anomalía, tiene que poder relacionarla con el cambio en lugar de perder una mañana investigando.

Cuando prefieres no hacerlo tú

Una migración estándar de una web con su correo es un trabajo de unas pocas horas para quien lo hace a menudo, y de un fin de semana entero para quien lo hace por primera vez. En nuestros planes de hosting web en Andorra la migración va incluida: nos encargamos de todo el proceso, incluida la fase de pruebas en paralelo, y te confirmamos que todo funciona antes de tocar tu DNS.

Y si tu preocupación es lo que pasaría si algo saliera mal en cualquier momento, no solo durante una migración, échale un ojo a nuestro servicio de copias de seguridad: dos centros de datos propios en Andorra y una prueba de restauración real y documentada cada año.